JAQUE MATE ENTRE LAS SÁBANAS
Aquella clase de Ciencias Naturales no fue más que el primer espisodio de mis vivencias de adolescente protagonizados por un libro y una mujer.
En mi apasionada búsqueda por sumergirme en los abismos de la técnica y estrategia del juego del ajedrez, el destino quiso depararme un nuevo pasaje de misterioso erotismo que por aquella época de adolescente me desbordaba.
Un antiguo vecino abandonaba el pueblo y se trasladaba a Barcelona por trabajo. Antes de partir me dijo:
- Pásate por casa, tengo casi todo preparado y no me queda más remedio que dejar algunos trastos. Tengo algunos libros de ajedrez de mi época de estudiante que ya no uso. Así de paso te quedas con un recuerdo. Estaremos durante toda la tarde.
Y nada más terminar de comer, en plena siesta, me acerqué a su casa.
Empujé la puerta entreabierta, pensando que estarían por allí con bultos arriba y abajo, embalando y empaquetando cajas. Casi todo estaba en penumbra y el único ruido que alteraba el silencio era un viejo ventilador y algunos ruidos provenientes del piso superior fruto de la mudanza. La casa semidesnuda, sin cuadros, ni muebles, los objetos arrinconados, bombillas desprovistas de su lámpara y los sofás cubiertos por viejas sábanas, preparados para su marcha.
- ¡Luís! ¡Vengo a por los libros!
Entonces una voz femenina semiescondida tras el sofá me dijo:
- Pasa, está arriba desmontando la última estanteria,.. ahora baja, mientras puedes buscar en esas cajas.
Allí estaba su mujer postrada sobre las viejas sábanas del sofá recordando viejas historias de una novela de juventud olvidada. Nunca hasta entonces, sin ser una mujer físicamenrte afortunada, me había fijado como aquella tarde en Marta, ligera de ropa, pasando páginas, descolocada, y esas gafitas intelectuales que estilizaban su cara.
Me acerqué a buscar a la caja, tímido, sin decir nada, dándole la espalda, sin saber qué libro buscaba. Me la imaginaba y ya no se si era por el calor o por ella por lo que sudaba, me estremecía el ruido del roce de sus piernas mientras se acomodaba entre página y página que pasaba. Ni una sola palabra, mi nerviosismo me delataba, tiritaba, buscaba y buscaba...y eso que ella hasta entonces no había sido objeto de mi mirada. De vez en cuando me giraba y no se que era de la situación lo que me excitaba, si la naturalidad de sus piernas extendidas, sus axilas semidepiladas, el adivinar de sus bragas por la entrepierna, el ser una mujer casada, o su poco pecho...que de verdad creo que era lo que me excitaba. No podía aguantarle la mirada, mis ojos hablaban.
Sin pensar ni hojear tan siquiera,.. cortado, inocente, la situación me apuraba, tomé el libro "Mi sistema" de Nimzowitch y como el que huye le dije a Marta:
- Me llevo éste, ahora vuelvo a despedirme de Luís
- ¡Ya te vas, si ahora en un momento baja!
- Se me olvidó traerle unas cajas
Uf, que partida más rápida. ¡Que jaque mate me dió aquella tarde Marta, entre las sábanas!
Días después busqué en el libro y no decía nada de como aguantar al contrario la mirada. Marta, sin saberlo aquella tarde, me mostró todo su juego y piezas desplegadas mientras las mías estaban completamente desarboladas.
Y es que a veces, es tan difícil aguantar la mirada. Marta, no se aún si hoy me resistiría a ese paso erótico de páginas.


Pepelu dijo
Hola,
Este comentario es para decirte que publico un par de blogs de ajedrez que, si te gusta el ajedrez, agradecería que enlazases desde este blog. Los blogs son:
Compuntoes - Noticias de ajedrez.
y
Problemas de Ajedrez.
De ser posible me gustaría que para el blog de noticias usaras para el anchor del enlace sólo la palabra "compuntoes" y si quieres indicar que se trata de un blog de noticias de ajedrez, este dato lo pusieras fuera del anchor tal y como yo he hecho en este comentario.
Si puedo ayudarte en algo sólo tienes que decírmelo poniendo un comentario en el blog de problemas.
Saludos y gracias,
Pepelu.
28 Noviembre 2006 | 10:43 PM