INGLATERRA , ESE LUGAR ENMOQUETADO
Breve relato del viaje:
Inglaterra está enmoquetada. Esa fué mi primera sensación nada más atravesar el tapiz de la pasarela del avión tras aterrizar en Heathrow - Londres. No se me borraría de la mente ese efecto en el transcurso de mi corto viaje. Enmoquetado el paisaje, enmoquetadas las mentes, enmoquetadas las almas, pero suaves y limpias de aspiradora pasada y bien pasada.
No quiero relatar las tópicas líneas, con los típicos lugares, rutas y demás actividades que encontraríais en cualquier web o guía viajera. Además, dado que el motivo era trabajo y nuestros anfritiones, ingleses, no me he sentido "guiri al efecto" en ningún momento.
En la exacta y puntual media semana transcurrida, he vagado por el eje Londres - Birmingham, con especial pausa en los aledaños de High Wycombe - entre Londres y Oxford -en lugares como Marlow, Lane End o Hambleden y pasando por el mismísimo Stratford-upon-avon, lugar de nacimiento y defunción de William Shakespeare.
Desconectado del trabajo, me he sentido trasladado a los paisajes fotografiados por Jane Austen en su novela Sentido y sensibilidad , joven aventurero a lo Jim Hawkins en La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson y sobre todo un azacanado y estresado Lord pero con corbata a lo Phileas Fogg en La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne, pero particularizada a tres días y medio y en 80 mundos en lugar de uno ,- no veáis la de nacionalidades habidas y por haber en la edición de este año del IFSEC en el NEC de Birmingham -.
Naturaleza paisajística, intrépida aventura y distinguida elegancia cosmopolita a mil por hora son los recuerdos de los que me he quedado impregnado en este viaje saboreando una extraña mezcla en paralelismo con los tres geniales monumentos literarios mencionados.
Aún me tintinea por el interior esa canción que el simpático taxista del trayecto final Birmingham - Londres tarareaba en el coche emocionado y que también enmoquetaba mi nostalgia por lo corto de la aventura: If you say my eyes are beatiful, de Whitney Houston a dúo con Jermaine Jackson (agradezco enlaces a la melodía, no la he encontrado o tal vez no he buscado lo suficiente por la red).
Por supuesto no faltó el típico desayuno inglés, la aglomeración de gente, los taxis raros, los autobuses de dos pisos, las copitas de empresa, las reuniones con coreanos, suecos, alemanes, taiwaneses, ingleses, [..], la infinidad de stands y conferencias, los compis de trabajo, el tren monorail automático, la sensación de pegártela a toda hostia conduciendo por la izquierda, mi english oxidado, las millas y las yardas, etc....y otras muchas, pero esas creo que son las que habéis leido /oido mil veces y no creo que os interesen.
Gracias desde aquí a mis compis de trabajo y en especial a nuestros anfitriones ingleses Andy, Ian, Neal y Philip, que se portaron de "puta madre" y no nos dejaron pagar nada.
Y por cierto, no se si es que tuve suerte pero la comida en los sitios que estuve, cojonuda, aunque os parezca increible, por aquello de que "se come fatal" en las islas británicas. ¿Será el moverse con gente allí, en vez de ser un guiri?











javier-caspito dijo
No hay porque comer mal. El fish and hips por ejemplo está muy bueno. Por cierto, en Londres coge el metro hasta Queen's Park (linea Bakerloo) y vete a un pub llamado el Falcon. Y el museo británico es para flipar.
25 Mayo 2007 | 09:50 AM