PEGADA A ESTA SILLA
“Ése viene a por ti”. “Pues pienso quedarme pegada a esta silla”. Y con disimulo, serpenteando entre la multitud al ritmo de la canción que languidecía se fue acercando hasta situarse frente a mí con una sonrisa esperanzadora. Sus ojos hundidos y su denso mostacho pasaban desapercibidos frente a la magnitud del teclado que asomaba por su boca, similar al del piano que en ese momento expiraba la última nota. En ese silencio, entre canción y canción, retumbaron mis palabras en los oídos de medio pueblo: “¡Que no bailo contigo, coño!”. A raíz de esa mezcla de pena y vergüenza me casé con tu abuelo.


















unaovarios dijo
Jajajajajaja, genial!!! Besos sin perdón
18 Octubre 2007 | 09:31 AM