EL PUÑETAZO EN LA CARA
Capítulo ??
EL PUÑETAZO EN LA CARA.
La jarra de café vacía delataba una noche larga. Unos dedos cimbreaban sobre el teclado mientras la luz del alba que atravesaba la ventana se fusionaba con la de la pantalla. Una solicitud por mail de la historia de un sueño diseccionado en palabras se atascaba.
A Mario no le convencía del todo el breve capítulo de su novela “El pintor de sueños”. Realmente ya no le convencía nada. Su inseguridad manifiesta, aderezada con la vigilia de la pasada noche frente al ordenador, le bloqueaba. No alcanzaba a recordar la de horas en vela que había dedicado a repasar cada uno de los treinta capítulos de su obra casi terminada, pero coja del toque final y por ello, presa del limbo editorial. Prefería pensar que todos los editores se equivocaban antes que asumir su fracaso como escritor. Ya eran las 8 de la mañana. El texto del mail no le resultaba muy creible así que mientras la cafetera fraguaba otro nuevo tanque de café, bajó a por la primera edición del periódico de la mañana. Quizá la fórmula para conseguir algo más real era insertar de verdad un anuncio clasificado, similar al de la novela:
"Envíeme su sueño y se lo pinto sin palabras. Escribir a elpintordesuenos@hotmail.com".
Le remordía la conciencia, mientras salía del portal y pisaba la nieve fraguada. Recordar que tenía que trabajar esa mañana, sin dormir otra vez, como cualquier mundano esclavo de horarios y una sociedad cuadriculada. Desde que Mari Luz le abandonó se acabó la vida sin reloj y sin alarmas. Un duro golpe tras diez años de relación consolidada. Esa jodida novela era la llave que necesitaba para volver a conquistarla. No podía arrodillarse de nuevo ante ella como un perdedor. En el fondo, ¿quién era él ante una brillante abogada?
Cuando regresó, la cafetera ya chiflaba. La retiró del fuego y dejó preparando las tostadas, mientras se cambiaba de ropa y se afeitaba. Al fin y al cabo, trabajar atendiendo pedidos por internet de complementos de decoración no le requería una impoluta presencia, pero eran muchos los días que había decepcionado a su jefa Marta. Unos por ausencia, otros, presentarse con la ropa arrugada, cuando no mostrasba ojeras como malvas y la sotabarba en estado de anarquía despiadada. Marta siempre había creido en él y aunque nunca le echó nada en cara, sentía aquel trabajo como limosna compasiva a pordiosero que da la espalda. Al menos le quedaba su amiga del alma.
Rescató una taza de aquella especie de alcantarilla en que se había convertido la pila y la enjuagó. Ya estaban también las tostadas. Miró la portada del periódico mientras desayunaba. Nada cambiaba a pesar de aglutinar dos días de noticias, como tantos otros años, el día posterior a la Navidad: muertos en Irak, la comidilla política de turno, la escalada habitual de precios de la cesta de la compra por estas fechas, un extracto del discurso anual del rey y una bella foto de la Gran Vía bañada en un manto blanco producto de la primera gran nevada, salpicada de luces y flashes navideños. Digna de postal.
Manoseó torpemente las hojas buscando la sección de anuncios y accidentalmente fue a parar a una página que le hizo sentir un puñetazo en la cara:
MARIO BARRERA OLIVA
MARIO BARRERA OLIVA
Falleció en Madrid el día 25 de Diciembre de 2007, día de Navidad, a los treinta y dos años de edad
DEP
Su familia y sus amigos ruegan una oración por su alma.
El funeral por su eterno descanso se celebrará hoy, día 26 de Diciembre, a las 17 horas en la iglesia de San Nicolás de Plasencia (Cáceres) su localidad natal.
Y de lo certero del golpe, las gotas de mermelada de fresa que bañaban la tostada empezaron a impregnar la esquela mientras a Mario, inmóvil, se le congelaba la mirada, como aquella fría mañana.






sinperdon dijo
Antes de que opinéis. Personalmente no me gusta. Mi intención inicial era un lenguaje, llano y sencillo. Pero no acaba de convencerme. Solamente es un boceto y tal vez cambie aspectos del personaje de Mario.
24 Noviembre 2007 | 08:55 PM